El mundo se encuentra hoy en tiempos difíciles. La actual crisis económica no parece ceder y la población mundial se pregunta si siempre será posible continuar viviendo bajo el mismo sistema. Pero, al parecer esta crisis no tiene un efecto tan grave sobre el país, pues nosotros tenemos una que es mucho más vieja. En mayo de 1961, la siempre frágil soberanía del pueblo dominicano le fue arrebata de las manos al Tirano, sin embargo aquí estamos en el 2009 y aún en la República Dominicana no existe una real y verdadera democracia. La corrupción sumada a la ineptitud de nuestros gobiernos nos han dejado con un país que no ha alcanzado un desarrollo verdaderamente significativo (meras construcciones de infraestructura no pueden considerarse desarrollo si la parte humana sigue igual). Como resultado de esto, gran parte de nosotros se ha resignado a criticar y a no hacer; a aceptar la corrupción como una ley de la naturaleza equiparable con la gravedad; a “entender” que lo único que hay que hacer es trabajar “pa’ uno y pa’ su hijos”, a que comprar ese Blackberry me hará sentir como si fuera de Nueva York, si no es que me largo pa’allá…
Recuerdo las duras palabras de un jurista español en un conversatorio al que tuve la oportunidad de asistir: “los jóvenes no tienen del derecho de ser nihilistas” (Alejandro Nieto), y es que el futuro nos pertenece, y el día en que nos adentremos a la vida productiva seremos los que soportaremos todo su peso, y más aún, de no hacer los suficiente por cambiar las cosas, seremos responsables de un futuro aún más oscuro para las generaciones que eventualmente nos reemplazarán.
¿Ahora bien, qué significa no ser nihilista?
El nihilismo es uno de los vicios que más fuerte ataca la sociedad moderna. La desconexión del individuo con su medio conlleva al sentimiento de impotencia que nos convence que una persona por sí sola no puede, ni nunca podrá, hacer un verdadero cambio en su sociedad. Como resultado de lo anterior, se lleva al individuo a no ser capaz de identificarse con los valores que se le presente, y más aún entiende que la vida en sí carece de valor verdadero. Y es que es verdad que una persona por sí sola, ni siquiera un pequeño grupo de personas, tiene un efecto de relevancia sobre el medio que le rodea. Solo lo tendrá cuando se entiende que se forma parte de una colectividad mayor y utiliza los medios que se tiene al alcance para influir sobre aquellos que nos rodean, intentando así cambiar el rumbo de nuestra sociedad.
La juventud de hoy en día tiene a su disposición una gran variedad de medios para poder comunicar sus ideas, y es dentro de estos mismos medios que Cultura Abierta quiere hacer su presencia. Comenzando con nuestro blog, a disposición de todos ustedes, pretendemos tener un medio por donde expresar las ideas de todos nosotros, ya sea organizando debates, conversatorios y otros tipos de encuentros que permitan a Cultura Abierta convertirse en una plataforma desde la cual una nueva generación se pueda lanzar y divulgar su pensamiento intelectual. Así que no importa si eres de izquierda o de derecha, del PRD o del PLD, cristiano o agnóstico, hobbesiano o kantiano, te invito a leer y comentar nuestros artículos, a escribir tus propios (más aún si no son de Derecho, que nos hacen falta), proponer temas de debates, pero más que nada a pensar en cómo actuar por lograr una sociedad mejor que la que hoy tenemos.






