Isabel Allende asume su rol de escritora y feminista. Con una exposición graciosa, a la vez triste y bien estructurada, nos advierte el poder que tiene la pasión en sus historias y en la vida real. Nos ilumina su discurso con dos historias reales que revelan la importancia de incorporarla en todos los aspectos de nuestras vidas, y así, sólo así, habrá cambio en las tristes realidades que nos rodean.
El vértice de su enfoque: la misoginia como uno de los grandes males; grande entre las causas del mundo en que vivimos.
Excelente exposición.






