Cotuí, CA. Recientemente la empresa minera canadiense Barrick Gold se instaló en la República Dominicana, con el nacional interés de extraer oro de las minas locales para distribuir los beneficios entre todos los dominicanos, entiéndase por dominicanos los señores diputados y senadores que aprobaron el contrato de concesión, toda vez que si los legisladores son la voz y el voto del pueblo, también deben ser los bolsillos del mismo. En ese orden de ideas, un vocero de un diputado reveló en exclusiva para “El Aguacate”, que “al los señores representantes haber cogido lo suyo para la aprobación del contrato las riquezas se distribuyen a toda la patria, ya que los señores congresistas representan a toda la nación dominicana”.
De cierto, cuando se analizan las cosas así, todos los reproches contra la Barrick Gold se esfuman, inclusive más rápido que el oro que obtienen y las fuentes fluviales que contaminan. Y más aún si se piensa en los grandes beneficios que la empresa minera ha reportado al sector laboral dominicano en este prolongado tiempo de actividades que vienen ejecutando en nuestro territorio que es de ellos también. Por eso han venido a este país, no para saquearlo, según revela su historial criminal, sino por su alto espíritu de dominicanidad, el cual los impulsó a salir de la frontera Chile-Argentina, no las grandes protestas a raíz del intento de destrucción de los glaciares que allí yacen.
Entonces, habiendo entendido ese sentir de cooperación con nuestra nación, miles de empleados, familiares, amigos y otros publicistas, han organizado una multitudinaria marcha en apoyo a la Barrica de Oro enfrentado así la ola de críticas que ha venido azotando a dicha empresa, de parte de ciertos fragmentos de la sociedad dominicana, que con sus críticas dañinas han extraído la grava del Río Yuna y han lanzado desperdicios tóxicos en el Rio Rojo. Es más, esos señalamientos contra la Barrick Gold son tan malos que han provocado daños irremediables en los susodichos glaciares.
A decir de los trabajadores de la Barrick Gold, “El Estado Dominicano no puede permitir la salida de la Barrick Gold”, en tanto en sus instalaciones han conseguido los mejores empleos de su vida, ya que las jornadas de trabajo son brevísimas. Y es que como se intoxican muy seguido, casi nunca están trabajando, sino vacacionando en algún centro de salud. Igualmente explican que defienden a la Barrick ya que gracias a sus operaciones, el problema de las inundaciones y riadas ha desaparecido, “pos si los ríos están desapareciendo, no hay agua pa’ahogarnos”, declaraba un morador de la comunidad a “El Aguacate”. De forma, que todo el pueblo dominicano debería apoyar a la Barrick Gold y hasta mudarse a Cotuí para trabajar con tan santa endemoniada empresa.





